Pff, esto es una de esas cosas que nunca podré entender, y lo peor es que la culpa es nuestra. Dicen que es de buena educación saludar, pero no creo que siempre sea necesario el contacto físico. Creo que a veces con un simple “hola” o “adiós” respetando el espacio vital del otro, ya se completaría el cupo de educación. Porque lo que a mi me revienta es tener que darle la mano o dos besos a algunas personas. “No es que me caigas mal, es que eres gilipollas.” Por eso, prefiero el saludo libre. Con la gente que me importa una mierda, un simple “hola” es correcto. En cambio, con la gente que sí me importa pues un estrechamiento de manos, un abrazo, dos besos o lo que surja. Estamos en crisis, y el cariño hay que administrarlo y dárselo a quién se lo merece de verdad.
sábado, 30 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Rutina matutina
Suena el despertador, lo apagas. Te dices "5 minutitos más" pero mejor no, porque esos 5 se pueden convertir en 50. Te levantas de mala hostia. Te pones la bata esa de viejo que tienes colgada detrás de la puerta porque hace un frío terrible, piensas "con lo calentito que estaba yo en la cama". Ya no es tiempo de lamentarse, empieza otro apasionante día.
Vas hacia el baño, echas la primera y más gustosa excreción urinaria del día, apuntando bien por supuesto. Bajas la tapa y tiras de la cadena. Abres el grifo, esperas a que el agua se caliente un poco, te mojas las manos y te echas agua en la cara (primer rito de estimulación de la actividad matinal). Te secas con la toalla y vuelves a la habitación. Sacas la ropa de los cajones, la pones en el orden conforme te la vas a poner y la llevas al baño para dejarla encima del toallero. Enciendes la estufa, abres el grifo y lo pones a tope de agua caliente, que al calentador nuevo le cuesta la vida arrancar. Ahora llega el momento más traumático del día que precede el segundo rito de estimulación de la actividad matinal (vulgarmente llamado ducharse): quitarte la ropa con todo ese frío matinal deseando chocar contra tu piel desnuda. Cuando te encuentras con la misma ropa con la que viniste al mundo (nada) empiezas a tiritar, moverte de un lado para otro, te abrazas a ti mismo, pero te das cuenta que las manos están aún más frías y desestimas esa posibilidad. El agua de la ducha aún no se ha calentado, gilipollas! tendrías que haber comprobado eso antes. Al borde de la hipotermia como Leonardo DiCaprio en 'Titanic', notas que al fin el agua empieza a quemar. No puedes esperar más y te metes en la ducha. Quemaduras de primer grado, lo superaré. La ducha transcurre sin incidencias reseñables. Segundo trauma de la mañana: salir de la ducha. Es volver al mundo frío y real, pero hay que hacerlo que sino la factura del agua se dispara. Te secas en un tiempo récord y te vistes. Sales del baño y procedes al tercer rito de estimulación de la actividad matinal. Llegas a la cocina, te pones leche en una taza, la pones a calentarse un poco al microondas y mientras enciendes la cafetera. Es una de esas guays que anuncian famosos de Hollywood con las que solo tienes que meter una pastilla y apretar un botón, sale un café buenísimo. Los tomas con la leche y con 2 kg. de azúcar, que al final no sabes si tomas café con azúcar o azúcar con café. Después del pelotazo todo es mucho más fácil. Vuelves a ir al baño, te lavas los dientes, te peinas y te miras un poco en el espejo. Sales del baño, te pones el jersey, chaqueta, bufanda... sólo se te ven los ojos, pero no serás un pringao que pase frío en la calle. Enciendes el ipod, coges las llaves y sales de casa. Sales a la calle y pese a la protección el frío te da una bofetada. Venga, empieza otro genial día en el mundo.
Vas hacia el baño, echas la primera y más gustosa excreción urinaria del día, apuntando bien por supuesto. Bajas la tapa y tiras de la cadena. Abres el grifo, esperas a que el agua se caliente un poco, te mojas las manos y te echas agua en la cara (primer rito de estimulación de la actividad matinal). Te secas con la toalla y vuelves a la habitación. Sacas la ropa de los cajones, la pones en el orden conforme te la vas a poner y la llevas al baño para dejarla encima del toallero. Enciendes la estufa, abres el grifo y lo pones a tope de agua caliente, que al calentador nuevo le cuesta la vida arrancar. Ahora llega el momento más traumático del día que precede el segundo rito de estimulación de la actividad matinal (vulgarmente llamado ducharse): quitarte la ropa con todo ese frío matinal deseando chocar contra tu piel desnuda. Cuando te encuentras con la misma ropa con la que viniste al mundo (nada) empiezas a tiritar, moverte de un lado para otro, te abrazas a ti mismo, pero te das cuenta que las manos están aún más frías y desestimas esa posibilidad. El agua de la ducha aún no se ha calentado, gilipollas! tendrías que haber comprobado eso antes. Al borde de la hipotermia como Leonardo DiCaprio en 'Titanic', notas que al fin el agua empieza a quemar. No puedes esperar más y te metes en la ducha. Quemaduras de primer grado, lo superaré. La ducha transcurre sin incidencias reseñables. Segundo trauma de la mañana: salir de la ducha. Es volver al mundo frío y real, pero hay que hacerlo que sino la factura del agua se dispara. Te secas en un tiempo récord y te vistes. Sales del baño y procedes al tercer rito de estimulación de la actividad matinal. Llegas a la cocina, te pones leche en una taza, la pones a calentarse un poco al microondas y mientras enciendes la cafetera. Es una de esas guays que anuncian famosos de Hollywood con las que solo tienes que meter una pastilla y apretar un botón, sale un café buenísimo. Los tomas con la leche y con 2 kg. de azúcar, que al final no sabes si tomas café con azúcar o azúcar con café. Después del pelotazo todo es mucho más fácil. Vuelves a ir al baño, te lavas los dientes, te peinas y te miras un poco en el espejo. Sales del baño, te pones el jersey, chaqueta, bufanda... sólo se te ven los ojos, pero no serás un pringao que pase frío en la calle. Enciendes el ipod, coges las llaves y sales de casa. Sales a la calle y pese a la protección el frío te da una bofetada. Venga, empieza otro genial día en el mundo.
miércoles, 6 de enero de 2010
Allí dónde solíamos gritar
Las luces estaban apagadas y la música a todo volumen. Esto limitaba mis dos sentidos más desarrollados pero… aún así la vi. Me hice el disimulado, no quería parecer desesperado por verla. Pasé por al lado suyo y ella también me vio. Se echó a mis brazos. Increíble momento. Me hubiera quedado así durantes minutos, horas, días… Alimentándome de su perfume y del tacto de su pelo que se deslizaba por entre los dedos de mis manos.
Bebimos, bailamos, saltamos, bebimos, bailamos… y pusieron nuestra canción favorita. Quizá no la favorita, pero sí de esas canciones que te dicen algo, que te gustan especialmente y que a ella le pasaba exactamente igual. La cantamos entera, gritando. Nos daba igual la afinación, había que cantarla a pleno pulmón como si se tratara de nuestro último aliento, y así lo hicimos.
Llegó el momento de la despedida. Fue… como debe ser una despedida. Sonriendo y deseando que se repitiera el próximo encuentro. Tras este momento, salí muy reconfortado.
Bebimos, bailamos, saltamos, bebimos, bailamos… y pusieron nuestra canción favorita. Quizá no la favorita, pero sí de esas canciones que te dicen algo, que te gustan especialmente y que a ella le pasaba exactamente igual. La cantamos entera, gritando. Nos daba igual la afinación, había que cantarla a pleno pulmón como si se tratara de nuestro último aliento, y así lo hicimos.
Llegó el momento de la despedida. Fue… como debe ser una despedida. Sonriendo y deseando que se repitiera el próximo encuentro. Tras este momento, salí muy reconfortado.
martes, 5 de enero de 2010
Báilame el agua
Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes?
Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Deja que te invite a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar.
Sin aliento.
Uff, esta película nunca dejará de emocionarme.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes?
Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Deja que te invite a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar.
Sin aliento.
Uff, esta película nunca dejará de emocionarme.
lunes, 4 de enero de 2010
Entrada robada
"Porque no se puede vivir sólo de la realidad, de los práctico... También hace falta algo superfluo, llamativo y brillante, algo bello aunque sea de una belleza barata. La mayoría de las personas no pueden vivir sin el deslumbramiento de la belleza. Hace falta algo, aunque sea una postal con una puesta de sol en tonos dorados y rojos o un amanecer en el claro de un bosque."
Flyer de Diciembre de 2009 del Depósito Legal.
Tras ésta entrada que he hecho con todo el morraco del mundo, damos la bienvenida a un nuevo -y esperemos que mejor- año.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Navidad y tal
Y esto son las maravillosas y fabulosas fiestas de Navidad. Celebrar el nacimiento del ‘gran’ salvador de no sé quién con regalos tan absurdos como inútiles en la mayoría de los casos, poner luces de colores que no son ni Osram (esas que anunciaba Ramón García en el “Grand Prix”) y que chupan un huevo de Kw que cómo no, pagamos entre todos que para eso somos socialistas.
Pues sí, época de hincharte a beber y comer como si se tratara de un animal de granja. Después llegarán los ardores, la sal de frutas y todo eso… pero en el momento te importa una mierda tu salud, sólo quieres amortizar todo ese dinero de la paga extra que te has gastado en comida que cuesta más pelar y quitarle la cáscara que comértela.
También, otra gran tradición son las reuniones familiares en las que los más jóvenes nos aburrimos hasta la saciedad mientras los mayores critican al actual gobierno y alaban los tiempos pasados. Todo esto mientras tu (mi) madre se sienta en el sofá para ver a Raphael en una gala que lleva su nombre por 50º año consecutivo –¡qué tío!- y el sobrino llora a la vez que desmonta el Belén.
En fin, ésta es la magia de la Navidad. Por suerte en mi casa cada vez le hacemos menos caso y ya no siquiera pasan esos seres extraordinarios que te dejan regalos a cambio de pan duro y whisky pasado, ya se lo tomaron todo y mi madre dice que pasa de comprar más para los mismo tíos que cada año le traen las mismas inutilidades. Pues nada madre, veremos Raphael por la tele que aún es gratis.
Pues sí, época de hincharte a beber y comer como si se tratara de un animal de granja. Después llegarán los ardores, la sal de frutas y todo eso… pero en el momento te importa una mierda tu salud, sólo quieres amortizar todo ese dinero de la paga extra que te has gastado en comida que cuesta más pelar y quitarle la cáscara que comértela.
También, otra gran tradición son las reuniones familiares en las que los más jóvenes nos aburrimos hasta la saciedad mientras los mayores critican al actual gobierno y alaban los tiempos pasados. Todo esto mientras tu (mi) madre se sienta en el sofá para ver a Raphael en una gala que lleva su nombre por 50º año consecutivo –¡qué tío!- y el sobrino llora a la vez que desmonta el Belén.
En fin, ésta es la magia de la Navidad. Por suerte en mi casa cada vez le hacemos menos caso y ya no siquiera pasan esos seres extraordinarios que te dejan regalos a cambio de pan duro y whisky pasado, ya se lo tomaron todo y mi madre dice que pasa de comprar más para los mismo tíos que cada año le traen las mismas inutilidades. Pues nada madre, veremos Raphael por la tele que aún es gratis.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Reina Elisenda
Me subí en Plaza Catalunya y ella en Provença. Bah, era la misma situación de cada mañana. Se sentó a mi lado y sacó sus apuntes de no sé qué de Empresa. Yo leía.
Parecía no tener muy claro su destino y se levantó para mirar el mapa de las líneas de FGC. Yo la miré desde mi asiento y luego seguí con la lectura.
Dejó la mochila en el asiento y por el movimiento del tren casi se cae al suelo, pero yo la salvé de que se precipitara. La chica lo vio desde su posición y me dio las gracias con una preciosa sonrisa.
Volvió a su asiento, al lado mío. Seguía con sus apuntes aunque de vez en cuando me miraba y yo a ella, no nos cruzamos. Yo esperaba que no viera la portada de mi libro -Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones- y se pensara que era algún tipo de depravado. Los asientos eran estrechos y fueron varias las veces que estuvimos en contacto porque no teníamos sitio. Yo seguía intentando leer.
Se acercaba mi parada y yo deseaba que ella fuera una de las alumnas de mañana mi colegio, así tendría más tiempo de verla y poder decirle algo. Resultó que no. Me levanté y me dirigí a la puerta con la esperanza de que fuera una de esas personas que no se levantan de su asiento hasta que el tren se para del todo. No, no era de esas. Cuando se abrió la puerta me volví a mirarla. El pelo le tapaba un poco la cara pero me miró y me dedicó una tímida sonrisa. Yo se la intenté devolver pero no sé qué cara me salió...
Salí y el tren cerró las puertas. Dios, me sentí horriblemente mal dejándola ahí. Sus ojos parecían querer decirme algo, pero los hombres somos así, hay ciertas cosas que no conseguimos entender.
Joder, si me lo hubiera pedido me habría quedado en el tren con ella.
Parecía no tener muy claro su destino y se levantó para mirar el mapa de las líneas de FGC. Yo la miré desde mi asiento y luego seguí con la lectura.
Dejó la mochila en el asiento y por el movimiento del tren casi se cae al suelo, pero yo la salvé de que se precipitara. La chica lo vio desde su posición y me dio las gracias con una preciosa sonrisa.
Volvió a su asiento, al lado mío. Seguía con sus apuntes aunque de vez en cuando me miraba y yo a ella, no nos cruzamos. Yo esperaba que no viera la portada de mi libro -Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones- y se pensara que era algún tipo de depravado. Los asientos eran estrechos y fueron varias las veces que estuvimos en contacto porque no teníamos sitio. Yo seguía intentando leer.
Se acercaba mi parada y yo deseaba que ella fuera una de las alumnas de mañana mi colegio, así tendría más tiempo de verla y poder decirle algo. Resultó que no. Me levanté y me dirigí a la puerta con la esperanza de que fuera una de esas personas que no se levantan de su asiento hasta que el tren se para del todo. No, no era de esas. Cuando se abrió la puerta me volví a mirarla. El pelo le tapaba un poco la cara pero me miró y me dedicó una tímida sonrisa. Yo se la intenté devolver pero no sé qué cara me salió...
Salí y el tren cerró las puertas. Dios, me sentí horriblemente mal dejándola ahí. Sus ojos parecían querer decirme algo, pero los hombres somos así, hay ciertas cosas que no conseguimos entender.
Joder, si me lo hubiera pedido me habría quedado en el tren con ella.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Ejemplificando la personalidad
La gente es tan extraña como curiosa. De verdad, la profesión del futuro es sociólogo. Fuera coñas, si alguien es capaz de adentrarse en ciertos cerebros humanos y lograr comprender el porqué de sus acciones yo les regalo un pin del Snoopy de edición especial.
Es que no sé, hay muchas cosas que a mí se me escapan. Llámame simple, llámame tonto. Pero según qué comportamientos en según qué situaciones es algo que no entenderé jamás ni por qué estas personas no se dan cuenta de ello.
- Ejemplo 1: A la persona “A” le gusta la persona “B”. La persona “A” consulta con su amigo “C” y tras una breve deliberación resulta que la persona “B” no es apropiada y la apartan sin más. Guay. ¿Para qué van a influir los sentimientos, los credenciales o los aspectos objetivos de “B”. Nada nada, “A” se ve subyugada a “C” y “B” sale perdiendo sin ni siquiera haber podido argumentar una defensa a su favor. Así va el mundo también.
También puede resultar que “C” sea un(a) estupendo/a amigo/a y haya salvado a “A” del capullo de “B”, en ese caso lo damos por medio-bien. En cualquier caso, al ejemplo número uno le titularemos “Devuélveme mi personalidad”
- Ejemplo 2: Este caso es más fascinante aún que el anterior y últimamente más próximo a todos nosotros en los tiempos que corren. La persona “X” es muy inteligente o al menos eso nos hace creer. Dicha persona conoce e investiga acerca de varios temas culturales. “X” informa a “Y”, a “Z” e incluso a “W” aunque no le acabe de caer bien. “Y” y “Z” se ponen contentos con los consejos de “X”. “W” va a su rollo y cada vez odia más a “X” porque él es usado en campos como el cine porno y “W” en cambio en otros tan simples y repugnantes como “W.C.” Con el tiempo, “X” no para de recordarles a “Y” y a “Z” que si no fuera por él, ellos no sabrían nada, pero “Y” y “Z” se sienten molestos ya que “X” parece que se atribuya todos los méritos y parezca que le deban la vida. A todo esto, “X”, que fue el descubridor de dicha ‘tendencia’, la abandona, ya que pese a descubrirla y apropiarse del mérito como si fuera el creador, la aborreció y asegura que ahora ya es una mierda porque muchas personas más como “G”, “H”, “I”, “J”, “K”, etc. etc. la siguen tras descubrirla él y ahora ya no es lo mismo. A este segundo y último ejemplo de hoy lo vamos a llamar “Mi personalidad es the best in the world y solo yo puedo tener esos gustos porque sino me enfado y me cambio de barco” (así, como una reacción pueril ante el hurto de un juguete por parte de otro niño)
Fin de la mierda de hoy. No creo haber demostrado nada, tal vez… exponer. Bueno, sí, he demostrado que me sé algunas letras del abecedario pero ya veis que ni en orden ni ná! Tantos años de educación concertada a tomar por culo, menudo disgusto se va a llevar mi madre.
Es que no sé, hay muchas cosas que a mí se me escapan. Llámame simple, llámame tonto. Pero según qué comportamientos en según qué situaciones es algo que no entenderé jamás ni por qué estas personas no se dan cuenta de ello.
- Ejemplo 1: A la persona “A” le gusta la persona “B”. La persona “A” consulta con su amigo “C” y tras una breve deliberación resulta que la persona “B” no es apropiada y la apartan sin más. Guay. ¿Para qué van a influir los sentimientos, los credenciales o los aspectos objetivos de “B”. Nada nada, “A” se ve subyugada a “C” y “B” sale perdiendo sin ni siquiera haber podido argumentar una defensa a su favor. Así va el mundo también.
También puede resultar que “C” sea un(a) estupendo/a amigo/a y haya salvado a “A” del capullo de “B”, en ese caso lo damos por medio-bien. En cualquier caso, al ejemplo número uno le titularemos “Devuélveme mi personalidad”
- Ejemplo 2: Este caso es más fascinante aún que el anterior y últimamente más próximo a todos nosotros en los tiempos que corren. La persona “X” es muy inteligente o al menos eso nos hace creer. Dicha persona conoce e investiga acerca de varios temas culturales. “X” informa a “Y”, a “Z” e incluso a “W” aunque no le acabe de caer bien. “Y” y “Z” se ponen contentos con los consejos de “X”. “W” va a su rollo y cada vez odia más a “X” porque él es usado en campos como el cine porno y “W” en cambio en otros tan simples y repugnantes como “W.C.” Con el tiempo, “X” no para de recordarles a “Y” y a “Z” que si no fuera por él, ellos no sabrían nada, pero “Y” y “Z” se sienten molestos ya que “X” parece que se atribuya todos los méritos y parezca que le deban la vida. A todo esto, “X”, que fue el descubridor de dicha ‘tendencia’, la abandona, ya que pese a descubrirla y apropiarse del mérito como si fuera el creador, la aborreció y asegura que ahora ya es una mierda porque muchas personas más como “G”, “H”, “I”, “J”, “K”, etc. etc. la siguen tras descubrirla él y ahora ya no es lo mismo. A este segundo y último ejemplo de hoy lo vamos a llamar “Mi personalidad es the best in the world y solo yo puedo tener esos gustos porque sino me enfado y me cambio de barco” (así, como una reacción pueril ante el hurto de un juguete por parte de otro niño)
Fin de la mierda de hoy. No creo haber demostrado nada, tal vez… exponer. Bueno, sí, he demostrado que me sé algunas letras del abecedario pero ya veis que ni en orden ni ná! Tantos años de educación concertada a tomar por culo, menudo disgusto se va a llevar mi madre.
lunes, 26 de octubre de 2009
Analizando el continuo espacio-tiempo
Hablar de las historias que me pasan en el metro u otros transportes públicos es un recurso muy usado pero... es lo que tenemos los pobres, que intentamos sacarle partido a cualquier cosa.
Pues eso, un viaje en metro se puede hacer eternamente eterno y hay que buscar algunas formas de invertir este tiempo. Una de ellas es estudiar a la gente. Así de primeras puede sonar feo, ni que las pobres personas fueran cobayas, pero así es más divertido, al menos para mí.
Empecemos: llego a la estación y tocar pagar. Yo lo hago a regañadientes ya que pienso que TMB cada día son más careros y aprovechados, pero por la mañana hay muchos revisores. Un chico de unos 25 años y de origen sudamericano piensa como yo pero no cae en la cuenta de la existencia de los revisores y se cuela. ¿Qué pasa? Que en Torrassa le pillan y le hacen bajarse del metro, uno menos.
En el vagón en el que voy van personas de varias etnias y edades. No está mal, diversidad cultural que lo llaman.
Hay bastante sitio pero al lado mío se sienta un hombre de mediana edad y con rasgos claramente islámicos. Puede sonar a tópico y tal, pero no mola. Se sienta al lado y me va mirando a ratos. Yo intento intimidarle con mi mirada que transmite energía, pero sin dirigírsela directamente a él, ya ves tú, seguro que por dentro se estaba cagando de miedo… no te digo.
Me cambio de asiento a otro vacío. ¡Qué bien! Llega la señora de edad avanzada que vuelve de hacer la compra y tiene ganas de hablar. Yo asiento y ella me dice: “Con esos cacharros en la oreja os vais a quedar sordos, ya se lo digo yo a mis nietos…” Qué extraña fascinación tienen las personas mayores por la seguridad de todo el mundo excepto por la suya, cómo se nota que han vivido una guerra… (no tiene nada que ver, pero es un tópico que se usa y queda bien)
Más gente que sube y que baja. Universitarios y sobre todo universitariAS (gracias sistema educativo) que hacen el trayecto de ida a sus respectivas facultades, todos con su carpeta a modo de distinción. Señores con maletín y americana, señoras con carritos de bebés y de compra, y luego yo, un pringao más entre todo este rebaño del que algún día no quedará nadie.
Pues eso, un viaje en metro se puede hacer eternamente eterno y hay que buscar algunas formas de invertir este tiempo. Una de ellas es estudiar a la gente. Así de primeras puede sonar feo, ni que las pobres personas fueran cobayas, pero así es más divertido, al menos para mí.
Empecemos: llego a la estación y tocar pagar. Yo lo hago a regañadientes ya que pienso que TMB cada día son más careros y aprovechados, pero por la mañana hay muchos revisores. Un chico de unos 25 años y de origen sudamericano piensa como yo pero no cae en la cuenta de la existencia de los revisores y se cuela. ¿Qué pasa? Que en Torrassa le pillan y le hacen bajarse del metro, uno menos.
En el vagón en el que voy van personas de varias etnias y edades. No está mal, diversidad cultural que lo llaman.
Hay bastante sitio pero al lado mío se sienta un hombre de mediana edad y con rasgos claramente islámicos. Puede sonar a tópico y tal, pero no mola. Se sienta al lado y me va mirando a ratos. Yo intento intimidarle con mi mirada que transmite energía, pero sin dirigírsela directamente a él, ya ves tú, seguro que por dentro se estaba cagando de miedo… no te digo.
Me cambio de asiento a otro vacío. ¡Qué bien! Llega la señora de edad avanzada que vuelve de hacer la compra y tiene ganas de hablar. Yo asiento y ella me dice: “Con esos cacharros en la oreja os vais a quedar sordos, ya se lo digo yo a mis nietos…” Qué extraña fascinación tienen las personas mayores por la seguridad de todo el mundo excepto por la suya, cómo se nota que han vivido una guerra… (no tiene nada que ver, pero es un tópico que se usa y queda bien)
Más gente que sube y que baja. Universitarios y sobre todo universitariAS (gracias sistema educativo) que hacen el trayecto de ida a sus respectivas facultades, todos con su carpeta a modo de distinción. Señores con maletín y americana, señoras con carritos de bebés y de compra, y luego yo, un pringao más entre todo este rebaño del que algún día no quedará nadie.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Dios bendiga al programa de intercambio de alumnos
Sigo en la biblioteca. Alrededor mío hay 10 ordenadores con su respectiva mujer para cada uno de ellos. Y las 10 muchachas son comúnmente llamadas como “guiris”. Vale. Mantengamos la calma. 10 bellezas rubias con los ojos azules. Hacen ver que trabajan aunque 9 de ellas están metidas en el facebook y la otra está en un chat raro. Teclean a la vez, haciendo mucho ruido para poder marcar bien.
Dani, pon la mente en blanco. Emmmm eeeeeemmmmmmm. Mierda, que se vayan yaaaa!!!
Una se ha levantado y con ella otras dos. Esto parece un desfile de modelos. Todas con sus tacones, sus andares perfectos y su melena dorada al viento. Basta. Se acabó leer Bukowski durante una temporada.
Dani, pon la mente en blanco. Emmmm eeeeeemmmmmmm. Mierda, que se vayan yaaaa!!!
Una se ha levantado y con ella otras dos. Esto parece un desfile de modelos. Todas con sus tacones, sus andares perfectos y su melena dorada al viento. Basta. Se acabó leer Bukowski durante una temporada.
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