jueves, 5 de mayo de 2011
Secretos a voces
domingo, 24 de abril de 2011
La noia de gel
De vegades, les coses no són com semblen. Pots pensar que una persona es comporta amb tu d’una manera determinada per alguna raó però finalment resulta tot el contrari.
Jo una vegada vaig conèixer una noia que era tota tendresa. Cada vegada que em veia, em mirava amb els seus ulls del color de l’ametlla i em dedicava un somriure. Això em feia feliç, m’agradava molt que una noia tan maca em mirés i em somrigués d’aquesta manera, em feia sentir una mica especial. Però tot això no va durar per sempre. La noia va deixar de somriure i el color dels seus ulls es va enfosquir una mica. Això no m’agradava i em feia sentir una mica trist. No entenia perquè la noia que abans era tan riallera i amable, ara era tan distant i freda com un bloc de gel al bell mig de l’oceà àrtic. Aquesta fredor va continuar durant un temps. Era irònic, ja que la primavera començava a escalfar els carrers però el seu cor continuava fred i apagat com si l’hivern s’hagués allargat desmesuradament. L’estiu ja era a sobre i la noia continuava a la seva distància, sense aproximar-se ni un metre de més. I així va continuar per sempre, mai vaig aconseguir-la alliberar de la seva fredor i no sé què se’n va fer d’ella. Es va perdre en el seu oceà de gel.
Hoy me apetecía escribir en catalán.
Y MISHIMA son demasiado buenos: Mishima – Una Cara Bonica
miércoles, 23 de marzo de 2011
Forever London


El viaje desde King’s College Hospital hasta Gatwick Airport y el embarque en el avión fue de lo más nostálgico y triste que recuerdo últimamente. Porque han sido cuatro cortos a la par que intensos días en que nos teníamos que alimentar a base de sándwiches rebosantes de mayonesa, bocadillos de galletas con queso sausage o hamburguesas poco hechas. Echas de menos cosas como levantarte por la mañana y que a Alba le huela el pelo como si se lo acabara de lavar, la sonrisa de María trayéndonos croissants y café, encontrarte con Maegan y no entender nada de lo que dice porque habla como un Ferrari, ver como Joyce no para de hacer fotos a todo lo que ve, Margot enseñándome los distintos alfabetos japoneses y comentar con ella series como The Office, la extrema felicidad de Florence, enseñarle a Gil los vídeos más chorras de Youtube y los ojos de Kathi. Son cosas que jamás se podrán olvidar y que tengo la suerte de poder haber visto, vivido y oído.
Ahora ya no cojo el bus 176 to Penge, ni juego al ahorcado sobre películas o series, ni tengo conversaciones subidas de tono antes de irme a dormir, ni ceno a las seis de la tarde, ni me vacilan en otros idiomas, ni ponen Queen en el supermercado cuando voy a comprar, ni le doy de comer a las ardillas de Ruskin Park.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Cosas que me gustan por la mañana
viernes, 18 de febrero de 2011
El tiempo pasa y pesa
No sé si os habíais dado cuenta alguna vez, pero el tiempo pasa. Lo que estés haciendo ahora ya no tendrás oportunidad de cambiarlo así que espero que estés seguro o segura. Es como este texto, ya has empezado a leerlo y no puedes parar hasta que lo acabes (ahora es cuando dejas de leer y me mandas a la mierda). Lo que decía, que el tiempo pasa inexorable (un adjetivo que me encanta) y nadie puede hacer nada para evitarlo, salvo Doraemon o los de la isla de Lost. Con todo esto quiero decir que se te acaba el tiempo de hacer todo aquello que siempre has querido. Estás en una prueba contrarreloj y debes apurar cada curva como si fuera la última y exprimirte al máximo en los sprints. Con este sermón no quiero cargarte con el tópico del “Carpe Diem” y demás chuminadas, pero es que últimamente me he dado cuenta que las personas tenemos fecha de caducidad y que cuando estamos cerca de esa fecha nos arrepentimos de todo eso que no hemos hecho así que mejor llegar a esa fecha con el cupo de acciones completo solo a falta de que te lo sellen en la próxima cola, porque recuérdalo, vayas dónde vayas siempre habrá cola.
lunes, 17 de enero de 2011
Otras cosas
viernes, 10 de diciembre de 2010
Descomposición televisiva
Hoy va una entrada de queja, pero de queja real y verídica:
Querida televisión, tú que has estado conmigo desde que nací, crecí contigo, aprendí a cambiar de canal antes que a caminar, me enseñaste mucho y me hiciste reír… ¿por qué me has abandonado ahora? Vale que tu primo el Internet te haya desplazado, pero tú tampoco estás haciendo nada por remediarlo, es más, me incitas a que te lance por la ventana. Hay muchas cosas que no entiendo en este mundo y creo que jamás entenderé pero una de ellas es que con más del triple de canales haya más mierdas que nunca. En serio, la gente ya no saca la basura a la calle sino que la deja en la tele para quién le pueda interesar y lo peor es que hay a alguien a quién le suele interesar. El binomio es que cuánta más mierda arrojes sobre alguien o algo, el beneficio de la cadena será directamente proporcional a esa cantidad de materia pestilente. Nombremos algunos ejemplos:
- Gran Hermano: Mercedes Milà, no nos quieras vender la moto de experimento sociológico ni pollas en vinagre, este concurso-reality-casa de subnormales dejó de ser interesante hace nueve años. La novedad ya pasó.
- Sávame Deluxe y todo lo demás de Telecirco que es la misma mierda: Estoy de acuerdo con Danpena3, ponéis lo mismo todo el día. Fijaos si os odio que ya ni siquiera veo “Aída”.
- Mujeres ricas y demás programas de vidas de gente adinerada: ¿os parece bonito enseñar la cursilería y pedantería de esta gente cuando hay más de cuatro millones de parados en este país?
- Callejeros: ya sabemos que en todos los rincones de España hay drogas y sexo, no hace falta que nos enseñes lo mismo cada semana.
- Programas de viajes: también sabemos que hay drogas y sexo en todos los rincones del mundo (al menos no somos los únicos en esto).
- Programas de aventureros: uy sí, qué malote es un tío que se bebe su propia orina para sobrevivir, ¿eh? Cuéntale tu truco a los elefantes, verás cuál te enseñan ellos.
- Programas de ayuda para educar a un niño, adolescente o perro (sí, entra en el mismo grupo): ¿de verdad creéis que hacer un circo televisivo de vuestra falta de disciplina es la mejor solución para redirigir la educación de vuestro hijo y/o animal?
- MTV: por muy americana que seas no te convierte en especial. No os creáis que por ser la primera potencia mundial en no sé qué y tener algunas cosas buenas seáis la monda. No os libráis de tener un estercolero del tamaño del Gran Cañón.
Podría seguir engordando la lista, pero el camión de la basura está a punto de pasar y no quiero que se me amontone la mierda en casa por hoy.
martes, 30 de noviembre de 2010
Reprimir cualquier sentimiento para desarrollar mi futura patología (sí, he cogido prestado el título de un grupo de Facebook de los que tanto amo)
- Ni que lo jures Ramon, ya hace tiempo. La última vez incluso tenías pelo.
- Sí, y tú tenías mujer.
- …
- Venga va, que es broma. ¿Cómo estás?
- Pues bien, ahí vamos tirando… ¿Y tú? Has engordado, ¿verdad?
- Sí, he cogido uno quilillos.
- ¿Y eso? ¿La buena vida?
- No no, que va. Esto es de tragarme mis sentamientos y no dejarlos salir.
- Joder, si es que hoy en día lo que no engorda te provoca cáncer.
- Ya ves, no somos nadie…
- Oye, pero esto de tragarte tus sentimientos, ¿has probado a exteriorizarlos?
- Sí, pero no lo consigo.
- Pero hombre, inténtalo. Dime lo que pienses.
- Pienso… que… estoy enamorado de tu hermana.
¡¡¡PAM!!!
- ¿Por qué coño me pegas una hostia?
- ¿Enamorado de mi hermana? Te voy a dar a ti enamoramiento.
- Cabrón, ¡¡¡has dicho que expresara mis sentimientos!!!
Moraleja: Los sentimientos podrán engordarte pero al menos te mantendrán sano y salvo de todo menos del colesterol, pero para eso ya está Danacol (y no, no me pagan por hacerles publicidad)
sábado, 27 de noviembre de 2010
No digas "vintage" cuando quieres decir "viejo"
Bueno, no queda gente así pero sí que hay otro extraño grupo de personas que se está creando en que todo lo antiguo lo hacen pasar por moderno. Perdón, antiguo no, vintage, que queda más cool. Gente que usa la ropa de su abuela, gafas enormes sin graduación (o directamente sin vidrios) o se hacen fotos con tonos sepias, que por cierto, declaro desde aquí mi odio eterno por esas fotos. El sepia es feo, parece que se te haya caído encima de la foto una taza de café y que además lo hayas dejado secar al sol y haya cogido mierda.
No tengo mucho más que decir, os animo a que uséis cabinas telefónicas de esas que se te tragan las monedas tal que si se tratara de una máquina tragaperras y que olvidéis el Word porque de aquí a nada se volverá a escribir con esas fantásticas máquinas que hacen un ruido tan gracioso.
Ah, hablando de cabinas. Os recomiendo que veáis si no lo habéis hecho ya, el mediometraje de Antonio Mercero titulado “La cabina”. No tiene nada que ver, pero bueno, ahí queda eso.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Los fantasmas del pasado pesado
¿Qué haces cuando te encuentras a una vieja amistad por la calle? Es una gran pregunta porque yo hoy me he encontrado a un chico que hace unos años era mi mejor amigo y ha sido un momento realmente incómodo. No sé vosotros, pero yo siempre hago lo mismo: me hago el despistado para evitar el conflicto cara a cara. Hoy ha sido inevitable y ha ocurrido eso, que no sabes si darle la mano es poco, si darle un abrazo es demasiado o si darle una palmadita en la espalda es demasiado apático. Yo siempre dejo que decida él, me quito el marrón de encima siempre que puedo. A continuación, dejo que me pregunte, me hago el interesante con mi mierda de vida y le pregunto aproximadamente unas 34478923694623697583 veces que tal está él y qué hace. También le pregunto que si todo va bien, que viene a ser un eufemismo de “¿aún no has fracasado en la vida?”.
Durante el tiempo que dura la escasa conversación, hago un rápido repaso a nuestra amistad pasada y recuerdo los motivos que nos separaron: estudios, gustos, nivel cultural, inteligencia… Tras saber que tiene un trabajo estable, una novia bastante guapa y un todoterreno propio, me doy cuenta que el tonto e inútil era yo. Pues vaya, otra victoria más. Tras asumir mi clara derrota en todo, le suelto un “Me voy que llego tarde, cuídate” y como mensaje adjunto va un “Cabrón, la próxima vez que nos veamos te vas a cagar”.