miércoles, 8 de junio de 2011
Todo en orden
martes, 24 de mayo de 2011
Yo escribo, tú te ofendes y a él se la suda
Hoy estaba pensando: ¿qué pasaría si algún día escribo algo por lo que alguien que lo lea se ofende? La respuesta ha llegado bastante rápido: Tú, ofendido de la vida. Te jodes. Es mi blog y si no te gusta lo que lees es muy fácil darle a la crucecita y cerrar la página.
Estoy bien, en serio, sólo que hoy me he levantado rebelde y me he dicho: vamos a hacer locuras. He salido a la calle con pantalones largos a
jueves, 19 de mayo de 2011
El Show de Dani
Últimamente estoy teniendo pequeños problemas en los pies. Es lo que tiene ser un joven alocado que solo se pone zapatillas deportivas. Acabas con rozaduras, ampollas y cosas feas de éstas. Pero bueno, ese no es el problema, no tengo ningún trauma respecto a esto. Lo llevo bastante bien, ya casi no lloro por las noches.
El asunto en cuestión es que hoy, entre toda la basura electoral me ha llegado una carta de un podólogo al que fui hará como 10 años. Sí sí, 10 años, una década. Aún existían las pesetas, sólo había 150 pokémon y yo merendaba cada tarde un vaso de leche con un bocadillo de Nocilla. Pues bien, me he asustado. He empezado a mirar por todos los rincones de mi casa, buscando una cámara oculta. Casualidad o no, hace unos días hablé con mi madre sobre ir al podólogo y hoy me llega una curiosa carta de un sitio al que fui hace diez años. He visto “El Show de Truman” y muchas ediciones de reality-shows (más de las que me cuesta reconocer aunque por suerte ya lo he dejado) y esto me hace desconfiar del azar (o azahar) del destino. Todo esto es una parida muy grande, sí, pero aquí estás tú leyéndolo, así que no sé qué es peor.
Ahora en serio. Olé los cojones de la gente que está acampada en las plazas centrales de múltiples ciudades españolas. Conseguir, no sé si se conseguirá mucho, pero sólo estar ahí y meterle un poco de miedito en el cuerpo a los políticos y todos sus lacayos ya merecerá la pena. Que se enteren que no se nos puede torear siempre. Que el pueblo tiene la voz y va a conseguir que se le escuche.
lunes, 16 de mayo de 2011
Carta de confesión
jueves, 12 de mayo de 2011
Ni tanto ni tan poco
Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. No todo es blanco o negro, por suerte para todos, hay una amplia gama de grises entre los que de vez en cuando se cuela algún rojo, algún azul o algún amarillo y mezclándolos puedes conseguir otros colores tan apasionantes como ¿el índigo, el cerúleo o el rosa palo? No sé, por decir los tres primeros colores que se me han venido a la cabeza.
Pues eso, que ha salido el sol y Russian Red tiene un nuevo disco casi tan bonito como lo es ella.
lunes, 9 de mayo de 2011
Paranoia persecutoria
Me estoy volviendo loco. Más de lo que ya estaba, si cabe. Mi egocentrismo, que hasta ahora yo creía que era bastante moderado, se empieza a apoderar de mí y me creo que todo gira alrededor mío. Menuda tontería, como si todo lo que leo y escucho por ahí se hubiera inspirado en mí. Tengo miedo, en serio. Me está entrando una manía persecutoria y me empiezo a emparanoyar con todo. Esto no debe ser bueno, me estoy convirtiendo en un ser despreciable y odioso. Por si este fuera mi último post estando medio-"cuerdo", quería despedirme de vosotros. Adiós.
Para más inri, estoy escribiendo un guión que me empieza a asustar por la excesiva realidad que empieza a tomar. Hay que reajustar el rumbo, el iceberg está cerca.
jueves, 5 de mayo de 2011
Secretos a voces
domingo, 24 de abril de 2011
La noia de gel
De vegades, les coses no són com semblen. Pots pensar que una persona es comporta amb tu d’una manera determinada per alguna raó però finalment resulta tot el contrari.
Jo una vegada vaig conèixer una noia que era tota tendresa. Cada vegada que em veia, em mirava amb els seus ulls del color de l’ametlla i em dedicava un somriure. Això em feia feliç, m’agradava molt que una noia tan maca em mirés i em somrigués d’aquesta manera, em feia sentir una mica especial. Però tot això no va durar per sempre. La noia va deixar de somriure i el color dels seus ulls es va enfosquir una mica. Això no m’agradava i em feia sentir una mica trist. No entenia perquè la noia que abans era tan riallera i amable, ara era tan distant i freda com un bloc de gel al bell mig de l’oceà àrtic. Aquesta fredor va continuar durant un temps. Era irònic, ja que la primavera començava a escalfar els carrers però el seu cor continuava fred i apagat com si l’hivern s’hagués allargat desmesuradament. L’estiu ja era a sobre i la noia continuava a la seva distància, sense aproximar-se ni un metre de més. I així va continuar per sempre, mai vaig aconseguir-la alliberar de la seva fredor i no sé què se’n va fer d’ella. Es va perdre en el seu oceà de gel.
Hoy me apetecía escribir en catalán.
Y MISHIMA son demasiado buenos: Mishima – Una Cara Bonica
miércoles, 23 de marzo de 2011
Forever London


El viaje desde King’s College Hospital hasta Gatwick Airport y el embarque en el avión fue de lo más nostálgico y triste que recuerdo últimamente. Porque han sido cuatro cortos a la par que intensos días en que nos teníamos que alimentar a base de sándwiches rebosantes de mayonesa, bocadillos de galletas con queso sausage o hamburguesas poco hechas. Echas de menos cosas como levantarte por la mañana y que a Alba le huela el pelo como si se lo acabara de lavar, la sonrisa de María trayéndonos croissants y café, encontrarte con Maegan y no entender nada de lo que dice porque habla como un Ferrari, ver como Joyce no para de hacer fotos a todo lo que ve, Margot enseñándome los distintos alfabetos japoneses y comentar con ella series como The Office, la extrema felicidad de Florence, enseñarle a Gil los vídeos más chorras de Youtube y los ojos de Kathi. Son cosas que jamás se podrán olvidar y que tengo la suerte de poder haber visto, vivido y oído.
Ahora ya no cojo el bus 176 to Penge, ni juego al ahorcado sobre películas o series, ni tengo conversaciones subidas de tono antes de irme a dormir, ni ceno a las seis de la tarde, ni me vacilan en otros idiomas, ni ponen Queen en el supermercado cuando voy a comprar, ni le doy de comer a las ardillas de Ruskin Park.